Perdidas de sangre embarazo

Hemorragia al principio del embarazo 4 semanas

La hemorragia posparto es un sangrado excesivo tras el nacimiento de un bebé. Alrededor del 4 por ciento de las mujeres sufre una hemorragia posparto y es más probable que se produzca en un parto por cesárea. La hemorragia puede producirse antes o después de la salida de la placenta. La cantidad media de pérdida de sangre tras el nacimiento de un solo bebé en un parto vaginal es de unos 500 ml (o aproximadamente medio litro). La cantidad media de pérdida de sangre en un parto por cesárea es de aproximadamente 1.000 ml (o un cuarto de galón). La mayoría de las hemorragias posparto se producen justo después del parto, pero también pueden producirse más tarde.
Una vez que ha nacido el bebé, el útero normalmente sigue contrayéndose (tensión de los músculos uterinos) y expulsa la placenta. Tras la expulsión de la placenta, estas contracciones ayudan a comprimir los vasos sanguíneos en la zona donde estaba adherida la placenta. Si el útero no se contrae con suficiente fuerza, lo que se denomina atonía uterina, estos vasos sanguíneos sangran libremente y se produce una hemorragia. Esta es la causa más común de hemorragia posparto. Si quedan pequeños trozos de placenta adheridos, también es probable que se produzca una hemorragia. Se calcula que hasta 600 ml (más de un cuarto de galón) de sangre fluyen a través de la placenta cada minuto en un embarazo a término.

Hemorragia similar a la del periodo durante el embarazo temprano

Si la pérdida de sangre es mínima y no tiene dolores intensos, se le evaluará como paciente no urgente y podrá ser remitida a la clínica del Servicio de Evaluación Temprana del Embarazo (EPAS) del King Edward Memorial Hospital.
Esta publicación se ofrece únicamente con fines educativos e informativos. No sustituye a la atención médica profesional. La información sobre una terapia, un servicio, un producto o un tratamiento no implica su aprobación y no pretende sustituir el asesoramiento de su profesional sanitario. Los lectores deben tener en cuenta que, con el tiempo, la actualidad y la exhaustividad de la información pueden cambiar. Todos los usuarios deben solicitar el asesoramiento de un profesional sanitario cualificado para obtener un diagnóstico y respuestas a sus preguntas médicas.

6 semanas de embarazo sangrado rojo intenso

El sangrado durante el embarazo es relativamente común y no siempre significa que haya un problema. Sin embargo, si tienes una hemorragia vaginal en cualquier momento del embarazo, debes ponerte en contacto con tu matrona o médico inmediatamente.
Al principio del embarazo puedes tener un ligero sangrado, llamado “manchado”, cuando el feto se planta en la pared del útero. Esto también se conoce como “hemorragia de implantación” y suele ocurrir en torno a la fecha en que debería venir la primera regla después de la concepción.
Durante las primeras 12 semanas de embarazo, la hemorragia vaginal puede ser un signo de aborto espontáneo o de embarazo ectópico (cuando el feto se implanta fuera del útero, a menudo en la trompa de Falopio). Sin embargo, muchas mujeres que sangran en esta fase del embarazo siguen teniendo embarazos normales y satisfactorios.
Las células del cuello uterino suelen cambiar durante el embarazo y hacen que sea más probable que se produzca una hemorragia, sobre todo después de mantener relaciones sexuales. Estos cambios celulares son inofensivos y se denominan “ectropión cervical”. Las infecciones vaginales también pueden provocar un pequeño sangrado vaginal.

La expulsión de coágulos de sangre al principio del embarazo

La hemorragia posparto es un sangrado mayor de lo normal tras el nacimiento de un bebé. Aproximadamente entre 1 de cada 100 y 5 de cada 100 mujeres sufren una hemorragia posparto. Es más probable con un parto por cesárea. La mayoría de las veces ocurre después de la expulsión de la placenta, pero también puede ocurrir más tarde.
Una vez que nace el bebé, el útero se contrae normalmente y expulsa la placenta. Una vez expulsada la placenta, estas contracciones ayudan a ejercer presión sobre los vasos sanguíneos de la zona en la que estaba adherida la placenta. Si el útero no se contrae con suficiente fuerza, estos vasos sanguíneos sangran libremente. Esta es la causa más común de hemorragia posparto. Si quedan pequeños trozos de placenta adheridos, también es probable que se produzca una hemorragia.
Es importante saber, antes del parto, qué es lo que la pone en riesgo de sufrir una hemorragia posparto.  Es importante disponer de atención de urgencia en caso de que se necesite en el momento del parto y después del mismo. La atención temprana puede reducir la cantidad de pérdida de sangre.